Asociación de Academias de la Lengua Española

Presentación

  Todas las Academias se guían por los mismos objetivos y persiguen idéntica finalidad: el cuidado y defensa del idioma común. Cada una se rige, sin embargo, por sus propios estatutos, preparados de acuerdo a las normas fundamentales contenidas en los Estatutos de la Asociación de Academias, aunque con las modificaciones que aconsejen las circunstancias locales.

  Las Academias constan de un conjunto de sillas, entre un mínimo de doce y un máximo de cuarenta y seis. La Panameña, la más pequeña de todas, cuenta con 12 sillas, y la Española, con 46. Las sillas están identificadas de diferente manera: la mayoría de las Corporaciones usa letras del alfabeto latino, mayúsculas y minúsculas, por ese orden; pero otros prefieren números, latinos —Academias Mexicana y Peruana— o arábigos —Academia Chilena—, y otras dan a sus sillas nombres de figuras ilustres de la cultura del país —Academia Argentina de Letras, Academia Nacional de Letras del Uruguay, Academia Hondureña—.

  Ocupan esos sillones los Académicos de Número, que se van eligiendo a medida que haya vacantes. Las Academias pueden nombrar también Académicos Honorarios a aquellos que quiera honrar de manera especial, y Correspondientes, a nacionales o extranjeros que puedan ayudar en los trabajos y en la buena marcha de las instituciones.

  Las Academias cuentan con una Junta de Gobierno o Comisión Directiva, cuya composición varía de institución a institución. Hay cargos, sin embargo, que no pueden faltar, como el de Director —más habitual que el de Presidente—, Secretario —más común que el antiguo de Secretario Perpetuo— y Tesorero.

  El cuerpo académico, sobre todo cuando está compuesto por un número considerable de miembros, suele organizarse en comisiones de trabajo, de lexicografía, de gramática, de traducción, etc. Los plenos, reuniones de todos los académicos, tienen siempre la última palabra en las decisiones académicas.


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